Viajar sola a Uzbekistán a los 22 años, el testimonio de Marie
A solo 22 años, Marie se atrevió a hacer lo que muchos no se atreven: partir sola al otro lado del mundo.
A solo 22 años, Marie se atrevió a hacer lo que muchos no se atreven: partir sola al otro lado del mundo. El pasado junio, se aventuró a descubrir Uzbekistán, esa joya aún poco conocida de Asia Central. Entre paisajes desérticos, ciudades mitológicas de la Ruta de la Seda y encuentros acogedores, su aventura prueba que es posible viajar sola con total seguridad, incluso en un destino poco frecuentado.
A través de su testimonio, Marie nos comparte sus emociones, sus encuentros y lo que esta experiencia le ha enseñado sobre el mundo y sobre sí misma. Un relato inspirador para todos aquellos que sueñan con dar el paso del viaje en solitario o de descubrir Uzbekistán de otra manera, lejos de los caminos trillados.
El impulso de la partida: por qué partir sola a Uzbekistán a los 22 años
Cada aventura comienza con un impulso. Para Marie, tomó la forma de un sueño de Oriente, de imágenes de cúpulas azules y paisajes infinitos. Entre entusiasmo y aprensión, decidió lanzarse, sola, por la ruta de la seda en Uzbekistán.
¿Era este tu primer viaje en solitario? ¿Qué te dio el coraje de partir sola a Uzbekistán con solo 22 años?
"Fue mi primer viaje sola. Terminaba las clases temprano ese año y pensé que era una buena oportunidad para partir a Uzbekistán, del que había visto fotos y que me fascinaba. Estaba contenta de partir sola porque me permitía crear el itinerario que deseaba, a mi ritmo y a mi presupuesto. Aunque partir sola me inquietaba un poco, representaba sobre todo una aventura y un desafío que quería asumir."
¿Por qué elegiste Uzbekistán, un destino aún poco conocido por los viajeros?

Tu maleta antes de partir: ¿más bien minimalista o llevaste tu casa completa?
"Me gusta creer que fui bastante minimalista, solo una mochila grande a la espalda. Aun así logré meter mis sandalias en mi mochila (creyendo quizá que encontraría una playa?)... que nunca usé."
El viaje en sí: la inmersión y las emociones
Desde los primeros instantes, Marie es cautivada por la calma y la dulzura de Uzbekistán. En los trenes nocturnos, las yurtas en el corazón del desierto o las callejuelas de Khiva, descubre un país de una hospitalidad rara, donde la belleza se esconde tanto en los paisajes como en los encuentros humanos.

Khiva & Samarcanda
Un viaje al corazón de las grandes ciudades de la Ruta de la Seda, entre cúpulas azules y patrimonio mitológico.
Cuando pisaste Uzbekistán por primera vez, ¿cuáles fueron tus primeras impresiones?
"A la llegada, Uzbekistán me pareció muy tranquilo. No éramos muchos los que bajábamos del avión, no había ni muchedumbre ni ruido a la salida del aeropuerto. Mi primera impresión fue por tanto tranquila, me sentí bastante serena."

